Brasil es un enorme mercado para este tipo de
productos y no presenta condiciones adecuadas para la producción
de aromáticas de clima templado, sino para las de clima
tropical, lo que garantiza una excelente complementación.
La localización,
la superficie disponible y el nivel de inversión para iniciar la producción, son los primeros factores que deben analizarse para
decidir el o los cultivos a realizar.
Siguiendo este
criterio, una primera clasificación podría diferenciar los
cultivos extensivos de los intensivos.
Cultivos
extensivos
Los cultivos
aromáticos y medicinales extensivos son aquellos en los que tanto
la tecnología y la superficie de un módulo de producción se
asemejan a los cultivos tradicionales pampeanos, no existiendo
diferencias significativas en la maquinaria (tanto de labores,
siembra y cosecha) y en los dispositivos de acondicionamiento.
Las
diferencias más considerables aparecen al analizar los canales
comerciales, que deben preverse de manera distinta a los
tradicionales acopiadores de cereales y oleaginosos, aun cuando,
es posible que algunas actividades relacionadas con estas
especies, cuyo "producto de venta" son semillas o frutos
maduros (limpieza, embolsado, almacenamiento, etc.), puedan ser
asumidos por éstos si disponen de una clasificadora de granos, e
instalaciones acordes para estibar la producción.
En la mayoría
de los casos se trata de especies anuales, con un ciclo de
desarrollo invierno-primaveral, similar a los denominados cereales
de invierno.
La
disponibilidad de maquinaria propia para su realización no es
excluyente, por cuanto la preparación, la siembra, los cuidados
culturales y la cosecha pueden contratarse a terceros. Es
importante prever que muchos trabajos van a coincidir en el
tiempo con la utilización de estos equipos en grandes extensiones
con los cultivos tradicionales.
Por sus
características extensivas y niveles de rentabilidad, demandan
superficies por encima de un piso de 30 ha aproximadamente, aunque
este dato es relativo y debe analizarse en base a su exclusiva
tecnología mecanizada de producción.
Los costos de
implantación de estos cultivos -en rigor de verdad lo que
inmoviliza el productor por 6 a 8 meses- alcanzan normalmente los
- $/ha. La cosecha, los distintos acondicionamientos del
producto y la comercialización totalizan otros - $/ha,
pero estos últimos, realizados sobre una producción asegurada y
con mínima inmovilización. De esta manera, los costos directos
totales pueden estimarse en - $/ha que generan un ingreso
de - $/ha. Así, el Margen Bruto (Ingreso Bruto menos el
Costo Directo) obtenido, según la especie considerada, varia entre
- $/ha (considerando rendimientos medios y precios históricos), y un retorno de entre
- $ por peso invertido de
costo, en un lapso de 8 a 10 meses.
A este tipo de
alternativa corresponden el Anís y el Comino (localizados
fundamentalmente en el NOA) , el Coriandro, el Hinojo, la Mostaza,
el Cardo Mariano y la Alcaravea (en la Pradera Pampeana). Si bien
la Manzanilla se trata de un cultivo anual extensivo, el tipo de
producto que se cosecha (flor fresca) requiere una serie de
implementos especiales que lo alejan de la generalidad analizada.
Cultivos
intensivos
En cuanto a
los cultivos intensivos, estos corresponden a aquellas
alternativas cuya superficie de producción y tecnología de
cultivo difieren en sumo grado de los cultivos extensivos
tradicionales, teniendo mayores aspectos en común con los cultivos
de tipo hortícola.
Para el grueso
de estas especies, es muy importante la utilización de capital y
mano de obra.
Para especies
anuales como el perejil o la albahaca, es posible realizar Ia
siembra directa de las semillas, o -a través de almácigos-
obtener plantines para su posterior transplante.
Los métodos
de propagación de las especies perennes (las mentas, el estragón,
el romero, el orégano y el tomillo entre otras) requieren de
plantines, esquejes o rizomas, que dado su costo hacen necesario
la inclusión de una superficie de vivero para obtener la cantidad
necesaria para la implantación (un plantín de orégano o menta se
comercializa a - $ aproximadamente y una hectárea de producción
tiene cerca de 50 a 65.000 plantines).
Los órganos cosechados son por lo general hojas, flores o inflorescencias,
frutos inmaduros e incluso raíces. Todos estos órganos poseen un
importante contenido de agua en el momento de la cosecha, por lo
que resulta muy importante proceder al deshidratado de los mismos.
Además, la obtención de calidades comerciales acordes a las
exigencias del mercado, requieren el concurso no solo de los
secaderos sino también de equipos para tratamiento de poscosecha
para obtener la mayor estandarización posible. Esto, sumado a la
necesidad de algunos equipos especiales para la preparación del
terreno, la maquinaria y los insumos para la aplicación de agroquímicos, las transplantadoras, despalilladoras,
clasificadoras, etc., constituyen niveles de inversión importantes, que demandan una superficie de unas 30 ha como
mínimo (aproximadamente) para poder amortizarlas.
La mayor
rentabilidad de estas producciones es directamente proporcional a
la incorporación de la máxima mecanización ya que la realización
manual de estas tareas hace perder competitividad por el
incremento del costo medio del producto. De todas formas, la
mecanización no descarta el uso de mano de obra, sino que limita
su aplicación a lo estrictamente necesario (ejemplo: carpidas
manuales sobre la línea de plantación).
La plantación
se realiza con una transplantadora mecánica. Al tratarse comúnmente
de especies perennes, debe implementarse un buen plan
de manejo de las malezas (escardilladas, carpidas manuales y aplicación
de productos). La cosecha se realiza en forma
mecánica, valiéndose los productores de prototipos
"artesanales" de mayor o menor complejidad.
Posteriormente
a la cosecha, debe procederse al secado, para el que existen
distintas alternativas que siguen una misma idea central: hacer
circular de manera forzada por entre las plantas o partes de
estas, aire a una temperatura no mayor a 40-45 grados centígrados
y proceder luego a expulsarlo.
En la
generalidad de los casos, la demanda comercial busca un producto
con buen aroma y buen color . El aroma depende directamente del
contenido en aceites esenciales del órgano considerado, y este a
su vez es el resultado de la interacción de una serie de factores
que tienen que ver con las condiciones genéticas del material de multiplicación, pero
también con las condiciones ambientales donde
se desarrolla la planta. El desarrollo vegetal no significa
necesariamente el éxito comercial.
Por otro lado,
la obtención de colores comercialmente demandados tiene que ver
con la velocidad de deshidratación del vegetal para estabilizar la
acción enzimática: cuanto mas húmeda es una zona, mayor tiempo
demanda un "secado natural" y mayor es la necesidad de
la utilización de las instalaciones de secado artificial.
El producto,
una vez deshidratado, deberá clasificarse y acondicionarse antes
de su comercialización. A los fines de disminuir el riesgo y
obtener un mayor provecho de las instalaciones, se recomienda la diversificación
(distintas especies perennes o anuales) lo que
además permitirá manejar una mejor oferta de productos.
Superada la inversión
inicial, y una vez que se ingresa en la etapa de plena producción, estas especies generan un costo anual de
aproximadamente - $/ha, con ingresos brutos de - $/ha. Los Márgenes Brutos alcanzan en este caso valores de
- $/ha, y un análisis de la inversión (a 8-10 años)
suele arrojar TIR superiores al 30%.
En próximas
entregas se analizarán el mercado argentino e internacional, las
posibilidades de transformación (agregado de valor) para estos
productos, y el desarrollo técnico y económico para algunos de
ellos en particular.
Otros
artículos de interés
http://www.sagpya.mecon.ar/alimentos/revista/r_14/14_02_especias.htm