Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

Los cultivos aromáticos y medicinales como alternativa de producción

La República Argentina, aún cuando presenta en la actualidad importantes producciones de coriandro y manzanilla en la región pampeana, y una notable y reconocida producción de aceite esencial de limón en la provincia de Tucumán (productos con buena inserción en el mercado externo), está muy lejos de expresar su verdadero potencial de producción de plantas aromáticas y medicinales, y de sus productos vinculados.

Los problemas derivados de la estructura minifundista en algunas economías regionales donde las producciones aromáticas se afincaron, incidieron negativamente en la aplicación de tecnología y en el incremento de la superficie y los rendimientos de algunas de estas especies.

Así, la Argentina pasó de abastecer su propio consumo y generar saldos exportables para los países vecinos, a una posición netamente importadora para muchas de las más importantes especies.

Sin embargo existen una serie de factores que alientan la producción de estos cultivos, cuya demanda tanto en el país como a nivel mundial verifica importantes incrementos:

la demanda mundial de productos aromáticos y medicinales crece a importantes tasas anuales, entre dos y tres veces superiores al crecimiento de la población mundial, tendencia que también se manifiesta en el Mercosur y en nuestro mercado interno.
la Argentina presenta condiciones agroecológicas sobresalientes para convertirse en un importante productor de aromáticas de clima templado.
para muchas de las producciones existen y están suficientemente probados planteos tecnológicos que permiten alcanzar resultados productivos competitivos a escala mundial y para otras producciones se encuentran en proceso de ajuste y/o elaboración.

Brasil es un enorme mercado para este tipo de productos y no presenta condiciones adecuadas para la producción de aromáticas de clima templado, sino para las de clima tropical, lo que garantiza una excelente complementación.

La localización, la superficie disponible y el nivel de inversión para iniciar la producción, son los primeros factores que deben analizarse para decidir el o los cultivos a realizar.

Siguiendo este criterio, una primera clasificación podría diferenciar los cultivos extensivos de los intensivos.

Cultivos extensivos

Los cultivos aromáticos y medicinales extensivos son aquellos en los que tanto la tecnología y la superficie de un módulo de producción se asemejan a los cultivos tradicionales pampeanos, no existiendo diferencias significativas en la maquinaria (tanto de labores, siembra y cosecha) y en los dispositivos de acondicionamiento.

Las diferencias más considerables aparecen al analizar los canales comerciales, que deben preverse de manera distinta a los tradicionales acopiadores de cereales y oleaginosos, aun cuando, es posible que algunas actividades relacionadas con estas especies, cuyo "producto de venta" son semillas o frutos maduros (limpieza, embolsado, almacenamiento, etc.), puedan ser asumidos por éstos si disponen de una clasificadora de granos, e instalaciones acordes para estibar la producción.

En la mayoría de los casos se trata de especies anuales, con un ciclo de desarrollo invierno-primaveral, similar a los denominados cereales de invierno.

La disponibilidad de maquinaria propia para su realización no es excluyente, por cuanto la preparación, la siembra, los cuidados culturales y la cosecha pueden contratarse a terceros. Es importante prever que muchos trabajos van a coincidir en el tiempo con la utilización de estos equipos en grandes extensiones con los cultivos tradicionales.

Por sus características extensivas y niveles de rentabilidad, demandan superficies por encima de un piso de 30 ha aproximadamente, aunque este dato es relativo y debe analizarse en base a su exclusiva tecnología mecanizada de producción.

Los costos de implantación de estos cultivos -en rigor de verdad lo que inmoviliza el productor por 6 a 8 meses- alcanzan normalmente los - $/ha. La cosecha, los distintos acondicionamientos del producto y la comercialización totalizan otros - $/ha, pero estos últimos, realizados sobre una producción asegurada y con mínima inmovilización. De esta manera, los costos directos totales pueden estimarse en - $/ha que generan un ingreso de - $/ha. Así, el Margen Bruto (Ingreso Bruto menos el Costo Directo) obtenido, según la especie considerada, varia entre - $/ha (considerando rendimientos medios y precios históricos), y un retorno de entre - $ por peso invertido de costo, en un lapso de 8 a 10 meses.

A este tipo de alternativa corresponden el Anís y el Comino (localizados fundamentalmente en el NOA) , el Coriandro, el Hinojo, la Mostaza, el Cardo Mariano y la Alcaravea (en la Pradera Pampeana). Si bien la Manzanilla se trata de un cultivo anual extensivo, el tipo de producto que se cosecha (flor fresca) requiere una serie de implementos especiales que lo alejan de la generalidad analizada.

Cultivos intensivos

En cuanto a los cultivos intensivos, estos corresponden a aquellas alternativas cuya superficie de producción y tecnología de cultivo difieren en sumo grado de los cultivos extensivos tradicionales, teniendo mayores aspectos en común con los cultivos de tipo hortícola.

Para el grueso de estas especies, es muy importante la utilización de capital y mano de obra.

Para especies anuales como el perejil o la albahaca, es posible realizar Ia siembra directa de las semillas, o -a través de almácigos- obtener plantines para su posterior transplante.

Los métodos de propagación de las especies perennes (las mentas, el estragón, el romero, el orégano y el tomillo entre otras) requieren de plantines, esquejes o rizomas, que dado su costo hacen necesario la inclusión de una superficie de vivero para obtener la cantidad necesaria para la implantación (un plantín de orégano o menta se comercializa a - $ aproximadamente y una hectárea de producción tiene cerca de 50 a 65.000 plantines).

Los órganos cosechados son por lo general hojas, flores o inflorescencias, frutos inmaduros e incluso raíces. Todos estos órganos poseen un importante contenido de agua en el momento de la cosecha, por lo que resulta muy importante proceder al deshidratado de los mismos. Además, la obtención de calidades comerciales acordes a las exigencias del mercado, requieren el concurso no solo de los secaderos sino también de equipos para tratamiento de poscosecha para obtener la mayor estandarización posible. Esto, sumado a la necesidad de algunos equipos especiales para la preparación del terreno, la maquinaria y los insumos para la aplicación de agroquímicos, las transplantadoras, despalilladoras, clasificadoras, etc., constituyen niveles de inversión importantes, que demandan una superficie de unas 30 ha como mínimo (aproximadamente) para poder amortizarlas.

La mayor rentabilidad de estas producciones es directamente proporcional a la incorporación de la máxima mecanización ya que la realización manual de estas tareas hace perder competitividad por el incremento del costo medio del producto. De todas formas, la mecanización no descarta el uso de mano de obra, sino que limita su aplicación a lo estrictamente necesario (ejemplo: carpidas manuales sobre la línea de plantación).

La plantación se realiza con una transplantadora mecánica. Al tratarse comúnmente de especies perennes, debe implementarse un buen plan de manejo de las malezas (escardilladas, carpidas manuales y aplicación de productos). La cosecha se realiza en forma mecánica, valiéndose los productores de prototipos "artesanales" de mayor o menor complejidad.

Posteriormente a la cosecha, debe procederse al secado, para el que existen distintas alternativas que siguen una misma idea central: hacer circular de manera forzada por entre las plantas o partes de estas, aire a una temperatura no mayor a 40-45 grados centígrados y proceder luego a expulsarlo.

En la generalidad de los casos, la demanda comercial busca un producto con buen aroma y buen color . El aroma depende directamente del contenido en aceites esenciales del órgano considerado, y este a su vez es el resultado de la interacción de una serie de factores que tienen que ver con las condiciones genéticas del material de multiplicación, pero también con las condiciones ambientales donde se desarrolla la planta. El desarrollo vegetal no significa necesariamente el éxito comercial.

Por otro lado, la obtención de colores comercialmente demandados tiene que ver con la velocidad de deshidratación del vegetal para estabilizar la acción enzimática: cuanto mas húmeda es una zona, mayor tiempo demanda un "secado natural" y mayor es la necesidad de la utilización de las instalaciones de secado artificial.

El producto, una vez deshidratado, deberá clasificarse y acondicionarse antes de su comercialización. A los fines de disminuir el riesgo y obtener un mayor provecho de las instalaciones, se recomienda la diversificación (distintas especies perennes o anuales) lo que además permitirá manejar una mejor oferta de productos.

Superada la inversión inicial, y una vez que se ingresa en la etapa de plena producción, estas especies generan un costo anual de aproximadamente - $/ha, con ingresos brutos de - $/ha. Los Márgenes Brutos alcanzan en este caso valores de - $/ha, y un análisis de la inversión (a 8-10 años) suele arrojar TIR superiores al 30%.

En próximas entregas se analizarán el mercado argentino e internacional, las posibilidades de transformación (agregado de valor) para estos productos, y el desarrollo técnico y económico para algunos de ellos en particular.

Otros artículos de interés
http://www.sagpya.mecon.ar/alimentos/revista/r_14/14_02_especias.htm 

 

Regresar a Micro-emprendimientos

ursocial@montevideo.com.uy