Reproducción
El tiempo de gestación de la
hembra es de un mes. Una vez que da a luz, la cría debe
permanecer junto a su madre durante 30 días (período de lactancia). Luego de ello al producirse el destete es aconsejable
trasladar a todos los hermanos juntos para evitar que el estrés sufrido por el
alejamiento del seno materno sea aún más agudo. A los 10 días ya pueden ser
separados por pares o en forma individual para su mejor desarrollo (período de engorde).
La madre -preñada poco tiempo después del parto- luego del destete descansa sola en
una jaula hasta que se produzca el nuevo alumbramiento. Se recomienda planificar los servicios entre los diez y quince días posteriores a la parición, salvo en la estación del otoño cuando lo ideal es hacerlo al segundo o tercer día, pues la
receptividad de las hembras se ve afectada por el fotoperíodo de crecimiento
que atraviesan.
En un sistema de producción intensiva no deberían suspenderse las fecundaciones por razones
climáticas, pero se tiene que tener mucho cuidado con las altas temperaturas registradas, en particular,
en el período que va de diciembre a marzo, debido a que si no se toman los recaudos
necesarios, las hembras prontas a parir corren riesgo de morir.
El macho, por lo general, trabaja día por medio para lograr recuperarse y disminuir el riesgo de que no prenda el servicio. También es aconsejable dejar que el macho en cada encuentro realice dos o tres servicios para asegurar realmente la
fecundación.
Otra recomendación que dan los entendido en el tema es la de aumentar la
proporción de machos por hembra. Lo normal en este tipo de criaderos es que cada 10 conejas haya un conejo. Sí se aumenta la cantidad de machos hasta llegar a una relación de ocho a uno, el rendimiento anual será mayor.
|
Conejos
procreando |
|
Edad
de reproducción |
4-5-meses |
|
Período
de gestación |
31
días |
|
Crías
por camada |
7 |
|
Número
de tetas |
8-12 |
|
Camada
por año |
6-7 |
|
Consumo
diario de alimento |
140-200
gr. |
|
Peso
al destete |
500
gr. |
Madres
Una buena madre es aquella que proporciona un alto índice de parición (muchos gazapos) y queda preñada cada vez que sea servida, no tiene problemas de conformación, callos en las patas (puede ser igualmente destinada a la obtención de crías, no con fin reproductivo pero sí como
productores de carne), dócil (tanto con su encargado como con sus crías) y, fundamentalmente, que sea buena criadora, es decir, que posea leche en suficiente cantidad para amamantar todos sus gazapos.
Esto, junto con la docilidad, se traduce en un alto porcentaje de destete. Es muy importante tener en cuenta la cantidad de gazapos que llegan al momento del destete. De nada sirve una hembra que pare muchas crías pero que
después no puede llevarlas a buen término. Esa coneja hay que
descartarla.
Una coneja está "lista para trabajar" a los cuatro meses de edad, cuando pesa
entre 3 y 3,2 kilos; aquellas que no lleguen a este peso en esa edad ya no podrán ingresar en el plantel reproductor. Debido a su particular fisiología, la hembra se halla casi siempre a disposición del macho,
pero hay períodos en que se encuentra mucho más receptiva, mostrando algunos signos característicos como puede ser un ligero nerviosismo o la emisión de algunos
chillidos.
De todas formas, el mejor sistema para detectar el momento adecuado para el servicio es
examinar la vulva, que debe estar congestionada (hinchada y colorada) y con los labios apenas hacia afuera.
Hecha esta comprobación, se lleva
a la jaula del macho (machos y hembras se encuentran solos en una
jaula) y ya en los primeros dos o tres minutos el conejo
hará su primer "salto".
Atención operarios
Es muy importante que el operario esté atento para poder
corroborarlo y así estar seguro de que la hembra fue servida, aunque se deje a
los animales juntos hasta concluir la operación con el resto de las conejas.
Después se devolverá cada futura madre a su correspondiente jaula.
Es importante no separar
enseguida la pareja, porque el macho puede hacer en pocos minutos
dos o tres saltos, y esto puede significar una disminución en el
porcentaje de fallas.
La hembra debe dejarse servir inmediatamente; si esto no
sucede debe ser retirada y esperar el momento oportuno. Cuando se están
obteniendo crías con el fin de lograr reproductores, es fundamental conocer la
procedencia de los nuevos animales. Para ello se identifica cada uno de los padres con un número en las orejas y en la
jaula de la hembra se coloca una tarjeta donde esta anotada la fecha del servicio
y los datos del macho.
El establecimiento tiene que llevar una planilla a modo
de parte diario, donde queden asentados los servicios que se realizaron.
Durante los primeros diez días posteriores al servicio, la hembra permanecerá en su jaula
preferentemente sin ser molestada; transcurrido este período, el productor
realizará la palpación para confirmar o descartar la preñez.
Hay quienes palpan recién a los 15 días porque es mucho más fácil detectar los embriones, pero a lo largo de un
año -tiempo promedio que se mantiene una hembra en actividad- se ganan muchos días haciendo palpaciones con anterioridad. También hay quienes
directamente saltean este paso o esperan a que llegue el momento de la parición.
Si en la palpación se detecta que no hay preñez, ese día se vuelve a dar
servicio y si sucede lo esperado, a los 20-21 días la coneja estará pariendo. En teoría, una
gestación de este tipo toma entre 30 y 31 días.
Al llegar a la jornada número 28-29 se coloca (o se acondiciona, si ya estaba colocado) el nido para la parición. Para esto se acomodará un poco de viruta de madera a modo de colchón sobre el piso del mismo.
Un día antes de la parición, la coneja se arrancará pelo del pecho, las mamas y hasta de los flancos, y lo
colocará sobre la viruta formando una pequeña cueva, donde esa noche o la
siguiente dará a luz sus crías. Se dan casos aislados en los que la hembra no arma el nido. Esto puede deberse a su condición de primeriza, y, en tal caso, se le otorgará una segunda oportunidad para que "aprenda"; pero si ocurre que esta actitud es por falta de aptitud maternal deberá ser eliminada del
plantel.
A veces la coneja no regula la cantidad de pelo que
deposita en el nido, por lo tanto será el criador quien estará atento para colocar más o menos, o para extraer una parte en el caso de que la temperatura imperante lo hiciera aconsejable. Luego de la parición, un operario revisará todos los
nidos para contar cuántos gazapos tuvo cada coneja, vivos o muertos, anotándolos en la tarjeta colocada en cada jaula. Los muertos se retiran y los
vivos se separan por tamaño.
En las camadas no todos los gazapos son iguales y por ello es conveniente agrupar los mayores de dos o tres camadas hasta un máximo de ocho gazapos y ponerlos a una de las conejas, haciendo la misma operación con los de menor tamaño.
Asimismo, la higiene del nido es otro paso en el que se cambia la viruta sucia por otra nueva, y se procura armar el nido
redondo tal como lo hace la madre. Es aconsejable separar cuidadosamente el pelo mezclado con la viruta y guardarlo limpio hasta cuando se lo necesite. Se vuelven a acomodar los gazapos, se cierra el nido y hasta el día siguiente no se lo vuelve a abrir.
A partir de la lactancia comienza a manejarse la puerta
de la jaula que está conectada con el nido. Por la mañana se abren las puertas y las madres, que tienen las mamas muy cargadas de
leche y por eso se sienten molestas, acuden de inmediato a alimentar a sus
hijos y permanecen inmóviles en su puesto durante quince minutos. De todas maneras, se les deja hacer lo que deseen mientras se higieniza todo el criadero, luego se cierran
las puertas con las hembras en sus jaulas y las crías en sus nidos.
Lactancia
Este método se denomina "amamantamiento controlado", y
resulta muy eficaz porque el encargado se asegura de que las crías se han alimentado. Además, se evitan las muertes por accidentes ocasionados por algún movimiento torpe de una madre asustadiza que no está acostumbrada a ver gente.
Puede correr nerviosa y, si la puerta del nido está abierta, corre el riesgo de
introducirse y asfixiar involuntariamente a algún gazapo. También podría ocurrir que, por tener la libertad de amamantar en cualquier momento, se
introduzca la madre en el nido durante la noche y, al salir, se lleve un gazapo prendido a la tetilla, que podría ser encontrado muerto de frío sobre los alambres de la jaula. Por estas razones es importantísimo que el nido quede cerrado durante la noche. El conejito come una vez al día, es decir, no se le hace modificación a su ingesta ni se le ocasiona daño alguno.
La lactancia comprende unos 30 días, pero desde el día 21 el gazapo comienza a ingerir, además de leche materna, alimentos sólidos; por eso se lo deja circular libremente desde el nido y
la jaula, donde tiene a su disposición el mismo alimento que la madre. Pasados los 30 días y, con un peso aproximado a los 600 gramos, los gazapos se destetan y trasladan en grupo a otra jaula.
Desde el momento en que una coneja ingresa en el plantel reproductor, su
actividad es constante hasta que se la reemplaza por un nuevo ejemplar. El
ciclo de trabajo es el siguiente: servicio, gestación, parición y a siete días de este último se le vuelve a dar servicio. Es por esto que mientras gesta los nuevos
embriones amamanta la camada anterior.
Puede recibir servicio a los dos o tres días
después del parto, no corta la lactancia pero no descansa nunca. Por eso es conveniente darle una
semana de tiempo para que pueda terminar su lactación, descargar las mamas y siete días después, parir de nuevo. Uno o dos días antes de volver a tener
cría estará recargando las mamas nuevamente .
El arduo trabajo que realiza una coneja en estas
condiciones, exige una alimentación a discreción. Sólo es conveniente racionar la
alimentación de aquellas conejas que están en "descanso", es decir
que no están preñadas. A todo el plantel y durante todos los días de su vida se le suministra fibra a través de alfalfa.
Alimentación
Un cálculo estimativo de la cantidad
de alimento balanceado dividido el número de conejos del criadero
permite inferir que un gazapo de 80 días ha consumido entre 12 y 15 kilos de
comida. Dentro de esa cifra se computa la parte proporcional de la madre, padre y hermanos muertos.
El alimento que comen estos roedores destinados a
producción intensiva es balanceado para conejos. "Hay qué tener cuidado en la selección de estos alimentos balanceados
porque ha habido casos en los que en vez de cereales se ha descubierto
aserrín, viruta o tosca y una vez muertos los conejos, no hay a
quién reclamar.
Desde el Punto de vista económico del productor la edad ideal para vender a un conejo va
de los 65 a 70 días (peso faenado aproximado: 1,2 -1,3 kilos) porque hasta esa fecha con poco alimento produce
mucha carne. De allí en adelante la comida que ingiera en mayor
proporción se transformará en grasa, lo cual acarrea una pérdida de balanceado que no se recupera en la venta. Pero lo que es económicamente rentable para el
dueño del criadero pocas veces lo lleva a la práctica ya que, por lo general, el
consumidor argentino prefiere piezas de mayor porte (peso faenado: 1,8 -2 kilos).
Enfermedades
La enfermedad que más estragos causa en
este tipo de criaderos es la mixomatosis. Se trata de una enfermedad endémica
proveniente del norte del país que se transmite a través de los mosquitos, causando la muerte de los animales.
Para prevenir este mal, en los meses de septiembre u octubre se aplica
a los conejos una vacuna inyectable vía subcutánea. A pesar de que lo óptimo sería dársela a todo el plantel, los criadores que la dan regularmente suelen
inyectarla sólo a los reproductores por el costo que implica hacer lo mismo con los gazapos.
Los virus y bacterias también se
propagan rápidamente entre los conejos, por ello, para evitar pérdidas
innecesarias luego del destete se recomienda flamear nidos y
jaulas a fin de desinfectar el ambiente. Para mayor tranquilidad
algunos criadores luego del fuego dan una pincelada de cloro sobre todas las
superficies flameadas.
Prevención de enfermedades
Hay cuatro
enfermedades que son las que ocasionan estragos en los criaderos
de conejos. Una de las principales, por su efecto devastador, es
la mixomatosis. Es un virus transmitido por la picadura de
mosquito. El inconveniente que tiene es que se presenta en años
aislados lo que provoca dudas al productor sobre cómo hacer
frente a este problema.
Existe una vacuna
francesa, otra brasileña y vacunas nacionales. Son muy buenas, se
aplican una vez al año y tienen un poder residual de seis meses,
por lo que conviene aplicarla en octubre/noviembre para que cubra
la época de grandes calores (período de proliferación de
mosquitos).
Esta enfermedad causa
una altísima mortalidad que ocasiona cuando el virus se disemina
(97 a 98%). Prácticamente no se salva nada. Por ello se
recomienda la prevención, sobre todo si se tiene en cuenta que el
efecto de las vacunas comienza recién después de un par de
semanas.
Externamente lo que se
ve en el animal es la inflamación de las conjuntivas (de los ojos
y labios) y una exudación nasal. Aparecen bultos diseminados por
el cuerpo, principalmente por la cabeza o las orejas. Y con el
tiempo también se inflaman los órganos genitales y la cabeza
adquiere un aspecto leonino. Cuando comienza la inflamación de
párpados y labios, conviene sacrificar al animal para que no
contagie a los demás.
Hay otra enfermedad de
la cual muchos no hablan como importante pero que ocasiona
consecuencias económicas tremendas. Es todo lo que se refiere a
una enfermedad de tipo nutricional, que tiene que ver con un
complejo diarreico que se presenta en los conejos. En ella
intervienen diarreas normales, bacterianas, coccidiosis y
enteritis; o sea, un complejo de varios tipos de enfermedades
gastrointestinales, que básicamente tienen uno o dos motivos
fundamentales, la alimentación por un lado y el estrés por otro.
Lo primero que hay que
hacer para revertir esta situación es suplementar el alimento con
fibra o bien sacarle el balanceado y darle directamente fibra.
También hay antibióticos, pero tienen una escasa acción.
Otro mal que afecta a
este tipo de criaderos es la sarna, que consiste en una enfermedad
parasitaria transmitida por los ácaros. Existen dos tipos: una
que ataca el cuerpo y otra al pabellón auricular. Son
relativamente fáciles de controlar porque hay parasitarios
inyectables que tienen una acción muy buena.
La sarna que afecta al
cuerpo del animal se caracteriza por depilaciones, seguida de
irritaciones en esas mismas zonas. En el caso de la sarna
auricular, aparece una costra marrón rojiza en la parte interna
de la oreja que crece a medida que avanza la enfermedad. Ambas son
muy contagiosas , por lo que también se aisla al conejo.
La última enfermedad
o grupo de enfermedades que frecuentan los criaderos son las que
atacan el aparato respiratorio de los conejos. Es un cuadro que se
manifiesta a nivel pulmonar. Se produce fundamentalmente en
instalaciones bajo tinglado por el manejo de la ventilación
(exceso o momento inoportuno) y es altamente contagiosa.
Los síntomas que
acarrea este mal son estornudos, tos, catarro nasal y alta
infertilidad. Para tratar este cuadro se recomiendan antibióticos
de amplio espectro, que aplicados a tiempo pueden salvar a la
mayoría de los animales, aunque a un alto costo económico.
|
Productividad
por hembras |
|
Número
de conejas |
Camada
por año |
Crías
por camada (promedio 7) |
Crías
que mueren (promedio 25%) |
Cantidad
de conejos para vender |
Ganancia
anual (1$ por conejo) |
|
1 |
6 |
42 |
11 |
31 |
$
31 |
|
20 |
120 |
840 |
120 |
630 |
$
630 |
|
100 |
600 |
4.200 |
1.050 |
3.150 |
$
3.150 |
|
500 |
3.000 |
21.000 |
5.250 |
15.750 |
$
15.750 |
Consumo
promedio de alimento balanceado por categoría de animal
|
Machos
reproductores
|
Hembras en
descanso
|
Hembras en
gestación
|
Hembras en
lactación
|
Gazapos en
engorde
|
|
120- 120
g./día
|
120- 150
g./día
|
200- 250
g./día
|
350
g./
día
|
120- 150
g./día
|
Ing. Ernesto Romero