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Cultivo de coriandro 
(Coriandrum sativum Linn.)


Rotación
 
El coriandro es un cultivo inverno-primaveral que en la provincia de Buenos Aires se siembra entre los meses de julio-agosto, se cosecha desde fines de noviembre a mediados de diciembre, por lo cual es una especie apta para ser incluida en reemplazo de los cultivos de cosecha fina tradicionales (trigo, cebada, colza, lino, verdeos invernales y otros.

En nuestro país, un esquema básico de rotaciones incluirá al coriandro con los cultivos como por ejemplo: maíz, sorgo y. girasol. No sería recomendables, como antecesores, los potreros provenientes de girasol no solo por la elevada extracción de agua y nutrientes sino por la presencia de girasol "guacho" que dificulta el manejo y cosecha del coriandro. 

En el caso de la soja, de no atrasarse demasiado la cosecha del coriandro es factible el planteo "coriandro-soja de segunda" en reemplazo del tradicional trigo-soja de segunda. Para ello deberá contemplarse la realización de siembras tempranas (fines de mayo, junio, principios de julio) y un adelantamiento en la fecha de cosecha a través de la aplicación de desecantes o bien del hilerado para lograr una temprana desocupación del lote sin que esto afecte los rendimientos del cultivo. 


Barbecho y Preparación del suelo ---> VER

Fertilización

No es una práctica muy usual en los cultivos de coriandro del país pero en aquellos países con mayor desarrollo del coriandro, se han hallado respuestas al agregado de nutrientes. 

Se ha experimentado principalmente con el agregado de Nitrógeno (N) y Fósforo (P) y en menor medida con Potasio (K). En lo que respecta a nitrógeno, se han hallado en general incrementos de rendimiento con dosis de 60 a 90 Kg./ha (Rahman, 1990; Thakral, 1992; Ughreja, 1992). El agregado de P presentó respuestas importantes entre los 30 y 50 Kg./ha. 

En Argentina se han alcanzado valores de rendimiento que superan a los testigos en más de un 30% fertilizando con nitrógeno, "las diferencias de rendimientos observadas se deben al mayor volumen de biomasa desarrollada por el cultivo, produciendo mayor cantidad de materia seca en los tratamientos fertilizados con nitrógeno", se observó que los tratamientos con mayores rindes presentaron mayor número de umbelas por planta y granos por umbela ( Barreyro, 1989), de acuerdo a las mismas experiencias, este autor menciona que el "rendimiento de coriandro puede ser incrementado en suelos pobres en fósforo mediante el agregado de fertilizantes fosfatados en dosis moderadas (40 kg P/ha) dado que el rendimiento pasó de 1389 kg./ha en el testigo a 2116 kg./ha (Barreyro, 1992). 

Estos resultados son coincidentes con los obtenidos por Hornok (1980) ya que al fertilizar con P se produjo un incremento en el rendimiento y el porcentaje de aceite esencial. 

Ensayos de coriandro conducidos bajo riego (Brevedan, 1994) con distintos fertilizantes y momentos de aplicación determinaron que "la aplicación de fosfato diamónico a la siembra (100 kg./ha)  produjo un marcado incremento en el rendimiento, de coriandro" (2501 kg./ha versus 1117 kg./ha del testigo) "un agregado adicional de urea en el estado de roseta no modificó aquella respuesta" (2458 kg./ha); cabe mencionar que el nivel de fósforo (P) del suelo era sumamente deficiente (4,5 ppm en el horizonte Ap), situación similar se presentó con la dotación de nitrógeno (0,053 N total %) 

Malezas

Las malezas son una de las principales adversidades del cultivo de coriandro pudiendo en casos extremos producir la pérdida parcial o total del cultivo. 

Los principales efectos de la presencia de malezas son:

La disminución de los rendimientos por competencia por nutrientes, luz, agua, etc., 

el retraso en la fecha de madurez comercial por la humedad que genera una alta población de malezas, 

la mayor permanencia en el campo del producto cosechaba expuesto a sufrir mas tiempo de exposición a todo tipo de adversidades (lluvias, vientos, plagas, etc.), 

el entorpecimiento del corte-hilerado del cultivo y retraso en el secado de la andana, 

mayores gastos por la aplicación de mayor dosis de desecantes en precosecha, 

dificultad de recolección y trilla del cultivo, 

taponamiento de las zarandas de la cosechadora y pérdidas de grano por la cola de la máquina,

presencia de materias extrañas (restos de vegetales verdes) que incrementan la humedad del grano,

gastos y tareas extras para secar y limpiar el grano, ventilar los silos, transitar, etc., 

presencia de semillas extraigas contaminando el producto y obligando a una mayor intensificación de la limpieza de la partida o provocando la no aceptación de la misma por no poder separar algunas de las semillas extrañas, 

incremento del % de frutos partidos por el mayor movimiento a que están expuestos los frutos, que, si son destinado a la venta como grano, debe ser separado, y si su destino es la destilación se incrementará notoriamente la pérdida del aceite esencial ubicada en la cara plana interna de las semillas. 

Cuando el destino de lo cosechado es la obtención de aceite esencial, produce contaminación del producto con olores extraños e indeseables que al ser destilados pasarán al aceite esencial. 

En ensayos de competencia de malezas conducidos durante la campaña 91/92, se comprobó que las mismas ejercen importantes daños al cultivo determinándose una disminución en los rendimientos del 42,1% cuando el cultivo estuvo enmalezado todo el ciclo en relación al testigo libre de malezas, similares resultados se obtuvieron durante la campaña 92/93 en Luján, encontrándose una disminución de los rendimientos en grano de un 55,96% cuando el cultivo estuvo enmalezado todo el ciclo en relación al totalmente libre de malezas durante el mismo período (García, M., 1993).

Las malezas predominantes son aquellas que poseen un desarrollo inverno-primaveral en cultivos sembrados en la época óptima (junio-julio-agosto). Cuando las fechas de siembra se atrasan suelen manifestarse y afectar seriamente la producción, las malezas que inician su desarrollo a principios de la primavera (octubre-noviembre) como es el caso particular del sorgo de alepo, que en campos muy infectados puede producir la pérdida total del cultivo. 

Dado que el coriandro es una especie que pertenece a la familia de las umbelíferas, el mayor problema se presenta con las especies que se encuentran en dicha familia tal el caso del apio cimarrón , la viznaga, la cicuta, etc. que no pueden ser combatidas por los herbicidas aplicados en el cultivo. 

Lo anterior obliga a una rotación periódica, no se debe sembrar coriandro más de 3 años seguidos en un mismo potrero, pues la población de malezas umbeliferas se incremento notoriamente afectando la productividad del cultivo. 

Salvo excepciones muy puntuales, es prácticamente imposible pensar en un cultivo de coriandro sin una seria planificación de tareas tendientes al manejo integrado de las malezas en donde debemos hacer interactuar medidas preventivas, prácticas culturales, mecánicas y químicas. 

Medidas preventivas
Se relación con él uso de simientes libres de semillas o frutos de malezas, limpieza exhaustiva de la sembradora y los distintos implementos agrícolas que se utilizan, etc. 

Prácticas culturales
Mantenimiento de un barbecho limpio, evitando la fructificación de las malezas. lograr una buena preparación de la cama de siembra que garantice rapidez de implantación y la obtención de, una población adecuada de plantas por unidad de superficie uniformemente distribuidas. La última labor se debe realizar el mismo día de la siembra para desarraigar las malezas recién germinadas. 

Teniendo en cuenta la rotación, implantar cultivos tales que permitan, a través del paquete de herbicidas utilizados, combatir y evitar la semillazón de las malezas que no pueden ser controladas durante el desarrollo del coriandro, tal, el caso. de apio cimarrón (Ammi majus). 

Control mecánico
En preemergencia del cultivo, el control mecánico de las malezas emergidas se puede realizar con las rastra de dientes (recordar que el coriandro tarda en emerger entre 15 y 20 días) o bien después de emergido el cultivo cuando éste tiene entre 4 y 5 hojas y las malezas están recién emergidas (estado de fideo), aconsejándose pasar en forma transversal 6 diagonal a las líneas de siembra. 

Se debe prever en estos casos una merma en el número de plantas de un 20 a 25%. También puede utilizarse la rastra rotativa pero ésta ejerce un mayor daño sobre el cultivo, descalzando gran cantidad de plantas. 

Control Químico
Los herbicidas han resultado una herramienta fundamental para el control de las malezas en el cultivo de coriandro, a nivel internacional son citados numerosos productos aunque los mismos aún no figuran para su uso en este cultivo dentro de la Guía de Productos Fitosanitaria para la República Argentina. 

De hecho el casi único herbicida utilizado para coriandro por los productores es el linurón y en menor medida la trifluralina, en los últimos años se han llevado a cabo una serie de ensayos con distintos herbicidas que citaba la literatura internacional con promisorios resultados en la aplicación de los mismos. 

Según el momento de aplicación los herbicidas pueden dividirse en productos de presiembra, preemergencia y post-emergencia. 

Presiembra
Estos productos requieren en general una incorporación con rastra de discos en una o dos labores. Necesitan ser aplicados con altos volúmenes de agua(150-200 lts./ha) y bajas presiones(30-40 lb./pulg2).

El suelo debe estar bien preparado y el tamaño de gota del equipo debe ser grande para realizar un tratamiento eficaz. los productos más recomendados son: 

Trifluralina
Las dosis varían con el tipo de suelo entre 1,2 y 2,5 lts./Ha de producto comercial. Aplicado en la forma y dosis recomendada permite controlar las malezas en las etapas tempranas del cultivo cuando el suelo aún no ha sido cubierto por el mismo. la persistencia de acción en el suelo es de 3 meses, si con posterioridad a su aplicación se producen abundantes lluvias su acción disminuye. 

Pendimetalín
Herbicida selectivo que puede actuar también como pre-emergente, De características similares al anterior en cuanto al espectro de malezas controladas. Posee menores exigencias en cuanto a la incorporación al suelo. Las dosis más comunes oscilan entre 3,5 y 4,5 Its./ha. de producto comercial. 

Premergentes
Estos herbicidas se aplican durante la siembra o bien, poco después de la misma. Algunos productos pueden adaptarse a la post-emergencia temprana. En general requieren un alto volumen de agua al ser aplicados y la ocurrencia de lluvias luego de su aplicación favorece su efecto. 

Entre ellos se destacan los siguientes productos: 
Flurocioridona: Controla algunas gramíneas y latifoliadas (incluso Crucíferas). Las dosis usuales son de 2 a 4 lts.,Iha. de producto comercial, siendo su persistencia de 3 a 5 meses. 

Oxadiazón: producto de contacto, que puede ser usado solo o en mezclas (por ejemplo con flurocloridona) a dosis 0,75 kg./ha de producto activo. Actúa sobre un gran número de gramíneas anuales y latifoliadas. 


Post-emergentes
En lo que hace a este grupo se aconsejan los siguientes productos: 

Linurón: es el herbicida actualmente de uso más generalizado en Argentina. Su uso como pre-emergente es también eficiente (siempre que exista muy buena humedad en el lote). Cuando el tratamiento es de post-emergencia, las malezas deben estar en sus primeros estados (no más de 4 a 6 hojas verdaderas). La dosis oscila entre 1,5 a 2,0 kg./ha utilizando un elevado volumen de agua (200 a 400 lts./ha.). 

De esta manera se logra un buen mojado de las malezas. Controla un importante número de malezas de hoja ancha y alguna gramíneas anuales. 
En cuanto al estado del cultivo, no debe superar el dimorfismo foliar pues al elongarse el tallo, porta en su extremo los futuros botones florales que podrán ser dañados. 

Prometrina: Es un herbicida residual y sistémico, utilizado como post-emergente temprano y como preemergente. En el primer caso, el cultivo debe tener por lo menos 2 hojas verdaderas. Controla Dicotiledóneas (excepto Crucíferas) y algunas Gramineas. Se utilizan normalmente 1,25 kg.lha de producto activo. 


---> Siembra de Coriandro


Elaborado a partir de material publicado por la Secretaría de Agricultura de Argentina.
Autores: Ingenieras Agrónomas Ana Curioni y María García.

Enfermedades---> VER 

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